ASI SE VIVIÓ EL V CRISTO ROCK
El rugido insular consolida su templo: crónica de
la V edición de Cristo Rock
La noche del 18 de septiembre volvió a demostrar que el pulso del rock en Canarias goza de una salud
implacable. La emblemática Sala Aguere, en el corazón de San Cristóbal de La Laguna, ejerció de
epicentro para la quinta entrega del Cristo Rock, convocando a una audiencia fiel y heterogénea llegada
desde distintos puntos de la geografía insular. Un encuentro de acceso libre que puso en valor el músculo
creativo del archipiélago a través de cuatro lecturas sonoras rotundas, diversas y complementarias.
Un cartel de contrastes: del grunge al rito psicodélico y la furia moderna
El recorrido de la velada ofreció un abanico estilístico sin fisuras, articulado a través de cuatro proyectos
que defienden su identidad con personalidad y oficio en las tablas:
Heisenberg: La formación tinerfeña integrada por Raúl (batería), Dácil (bajo), Rayco y Rudy
(guitarras) y David (voz) desplegó su solvencia sobre el escenario apelando a la esencia del rock
alternativo y el grunge de corte noventero. Con el poso de su debut Brain Connection (2022) y el
empuje de On The Edge (2025), el quinteto jugó con el contraste dinámico, la tensión y las
texturas densas, dejando entrever además el pulso del material que dará forma a su próximo
trabajo discográfico.
Xebeche: El trío configurado por Jonathan Socas Gorrín (batería), Juan Cortés Ortiz (bajo) y
Giuseppe Delli Carri (guitarra eléctrica) convirtió su actuación en una suerte de liturgia lisérgica.
Con su álbum homónimo (2025) como columna vertebral y sumando composiciones inéditas de
matiz más oscuro, cruzaron el blues del delta con horizontes fronterizos de un western crepuscular.
Fieles a su premisa de esquivar el ruido vacío, firmaron un pase hipnótico, orgánico y cargado de
mística.
Overture: Proyecto a caballo entre Tenerife y Londres comandado por Sergio González
‘Fractvre’ al micrófono, flanqueado por las guitarras de Jorge Benpau y Azahar Acosta, el bajo de
Alfred Marrero y la batería de Javier Acosta. Su propuesta, anclada en el metalcore y el hardcore
más afilado y rigurosamente autoproducida, sacudió la sala conjugando ferocidad rítmica, ganchos
melódicos y una puesta en escena de pulcritud casi cinematográfica, coherente con el meticuloso
universo visual que define al grupo.
Gunpowder: El cuarteto integrado por Rodrigo Labarra, Mateo Labarra, Bruno Sarli y Daniel
Alonso ratificó por qué se ha situado a la vanguardia de la escena emergente canaria. Respaldados
por el rodaje de plazas clave de la isla y el impacto de su EP Big Lion, exhibieron un hard rock
directo y enérgico. Inmersos ahora en la producción de su primer LP junto a Yeray López,
descargaron un repertorio contundente que conectó de inmediato con la grada.
Apoyo institucional y memoria gráfica
El éxito organizativo y la respuesta del público contaron con el respaldo institucional del Ayuntamiento
de San Cristóbal de La Laguna y del Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC) del Gobierno
de Canarias, piezas clave para garantizar la continuidad y gratuidad de citas consagradas al tejido
cultural de proximidad.
La huella de esta quinta edición no quedará únicamente en los tímpanos de los asistentes. Próximamente
verá la luz una muestra fotográfica a cargo de la fotógrafa Anita, cuya lente inmortalizó la energía, el
sudor y los instantes decisivos vividos sobre el escenario y en la pista de baile de la Sala Aguere.