CRÓNICA IRON MAIDEN EN RESURRECTION FEST 2016

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CRÓNICA IRON MAIDEN EN RESURRECTION FEST 2016.- Y ahí estábamos y estuvimos, nuevamente, fieles a la cita de la Doncella de Hierro, programada en el escenario principal del Resurrection Fest 2016 para el último día de festival y con las entradas agotadas desde hacía meses para dicho Sábado 9 de Julio; otro nuevo encuentro con nuestras remembranzas de infancia ligadas a cada representación indeleble de Eddie, con los sueños hacedores de nuestra actual pasión por el metal, con ritmos acompasados por esas notas desbocadas de Steve Harris y su sempiterno bajo convertido en fusil cuando nos señala con su característico gesto vitalicio y catedrático. La cita con la gloria se inició sobre las 21:20 horas, con la convidación de la luz límpida del día no queriendo extinguirse para dar la bienvenida a los anfitriones del evento, los cuales nos conducirían a la osadía de tocar los Rayos del Sol y descender directamente al Purgatorio.

En la presente gira de Iron Maiden, hemos tenido la gracia divina de vivenciar semejante maná del Infierno, en forma de set list, basado principalmente en su última obra de estudio, “Books of Souls”(nada menos que 6 temas de la misma lo componen, iniciándose el concierto con “If Eternity Should Fail” y “Speed of Light”, pivotando entre lo mejor que ha compuesto Maiden desde su “Seventh Son….”),con una escenografía y puesta en escena acorde con sus historias y paradojas, convertidas en excelsos temas compuestos en su mayoría por un minutaje que supera en ocasiones los 7 minutos, llegando al éxtasis con “The Red and The Black”, desarrollada en 13 minutos y 33 segundos. Sólo con presenciar la escucha de tal tema en directo, merece abonar el precio de la entrada y lo que te soliciten por la misma. Veteado por unas inflexiones vocales e instrumentales dignas de los mejores y clásicos Maiden, te recuerdan a cada nota, cual es el grupo que en la actualidad mantiene su status de estrella, evidenciando y ruborizando a otras escenificaciones musicales emparentadas más con el mundo circense-dígase los AC/DC presididos por el entronamiento de Axel y la caterva de nuevos seguidores que se han apuntado y subido a dicho carro de feria ambulante- o con el paso del tiempo y sus consecuentes huellas-la imagen del gran “Metal God” apoyando su equilibrio motriz en un bastón, tampoco favorece a esa imagen de plenitud, fuerza y coraje que todos/as los/as “metal heads” tratamos de nunca erradicar de nuestra mente y cuerpo-. Todavía resuenan esas guitarras dobladas, lanzadas al viento costero de Viveiro, mientras las gaviotas celebraban tal festejo dando incansables corrillos sobre la escena de semejante pasión sónica; en un trío que ya es leyenda viva de Maiden, la Santísima Trinidad personificada en Adrian Smith, en Dave Murray y Janick Gers. El glorioso legado pasado de Maiden se traslado en semejantes joyas como “Iron Maiden”- con disculpas hacia Paul Di´Anno, ese tema siempre seguirá siendo suyo, al igual que la interpretación de los dos primeros discos-, “The Tropper” y “Powerslave”, además de “Children of The Damned”. El asiento y acomodo de “Hallowed be thy name” en el presente set list es el toque de distinción dentro de semejante festín. Y tras más de 2 horas de concierto, se ponen el broche de oro y a nosotros/as el alma en la garganta, con la interpretación final de “The Number of the Beast”, “Blood Brothers” y “Wasted Years”. Imágenes de nuestra lejana infancia, afloran a borbotones a nuestra mente con el beneplácito del eterno disfruta y una consideración de Dioses Terrenales por existir a través de ellos, y haberlo compartido en infinidad de momentos inolvidables y festivales de ensueño eterno.

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Sinceramente, éste era y es el caballo ganador; siempre lo ha sido y lo será.

En el presente año 2016, hemos tenido la suerte de poder disfrutar y vivenciar el luctuoso adiós musical de Black Sabbath. Y un hermano de sangre, mientras veíamos la actuación de Iron maiden, me planteó dicha profecía cumplida con lo que estábamos presenciando. De repente, las lágrimas afloraron a nuestros ojos como si un aldabonazo de hiperrealidad nos hubiera trasladado de manera inopinada y repentina a un escenario impensable e irreconocible. Los Iron Maiden NUNCA morirán. Dejadme acomodar entre las estrofas de “Fear of the Dark”. Nunca dejarán de existir.

TEXTO: Felix Marrero FOTOS Y VIDEO: Maico Delgado

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